domingo 12 de julio de 2009

Diario de Los Sitios - Zaragoza 12 de Julio 1808

"Los franceses en esta noche habilitaron el paso del Ebro con un puente interino por el que fueron pasando y ocupando hasta las inmediaciones del Arrabal, con cuya novedad los religiosos de Jesús desampararon su convento, trasladándose son sus enseres al de San Francisco, y los Capuchinos de Cogullada conduciendo a Nuestra Señora la que depositaron en la iglesia de la Magdalena. 
Al medio día y a las 5 de la tarde se tocó la campana del reloj mayor por haberse internado los franceses por toda la huerta, a cuya novedad se alarmó toda la tropa y labradores hacendados de San Pablo, San Miguel, Magdalena y Arrabal, y como tan interesados se presentaron a S.E. ofreciéndole, si les daba armas, sacarlos de la huerta, lo que estimó mucho, dándoles armas y animándolos a la pelea. Aquella noche se internaron hasta Juslibol el que saquearon, como las torres inmediatas y molinos, llevándose las caballerías y todo el comestible, tirándose desde allí al camino de la Cartuja alta, cuyo monasterio desampararon los monjes, llegando a tal grado el desorden que los Dragones, creyéndose perdidos, huyeron precipitadamente hasta Alfajarín donde fueron detenidos por su justicia".
Por la tarde salieron los honrados labradores y en breve rato lograron huir tan rápidamente que al amanecer ya no se hallaba un francés en toda la huerta del Arrabal".

sábado 11 de julio de 2009

Diario de Los Sitios - Zaragoza 11 de Julio 1808

"Por la noche se introdujo el enemigo en el convento de Capuchinos y dio fuego a la iglesia, haciéndolo toda la mañana con mucho ardor contra nuestros puntos, y al medio día pusieron en ejecución pasar el Ebro por frente a Juslibol, y aunque se opusieren los nuestros, con los Voluntarios y matándoles muchos, con todo lograron pasar al otro lado y meterse en el Soto de Mezquita y torres inmediatas, incendiando la salitrería de la arboleda de Macanaz y la torre de Bosque junto a las balsas de Ebro viejo. De resultas de haber pasado los franceses se intimidaron las gentes del Arrabal por la mucha pérdida que tuvieron las huertas y hortalizas, pero mucho más las religiosas y religiosos. 
El general salió inmediatamente al Arrabal a animar a las gentes y mandó conducir artillería a la torre llamada de Izmir, desde cuya altura podía incomodar mucho a los enemigos y dio otras providencias para el resguardo de dichos terrenos, haciendo ir tropa a Juslibol para en caso necesario".

viernes 10 de julio de 2009

Diario de Los Sitios - Zaragoza 10 de Julio 1808

"Esta noche pasada tiraron los enemigos granadas, pero sin causar daño, y por la mañana hubo algún tiroteo, habiéndose introducido algunos en el convento de Capuchinos en donde ejecutaron sus acostumbradas piraterías. El alcalde de Cadrete, N. Campillos, presentó a nuestro general tres franceses y un caballo que había hecho prisioneros en dicho lugar de 20 que habían ido a robar, los que se condujeron a la cárcel. Se publicaron dos bandos, el 1º de la Junta Suprema mandando no se prendiese a nadie por solo sospecha de traición para evitar el desorden que hasta entonces había habido tanto preso, castigando a todo el que llevase a la cárcel y no probase el delito, dejando obrar a la justicia. El 2º mandato secuestrar lo perteneciente a franceses que no están en España, y de los españoles huidos a Francia, no viniendo antes del 20 del corriente, concediendo premios a los delatores. Por la tarde incendiaron el convento de Capuchinos cuyos religiosos sacaron el Santísimo y ornamentos, y se vinieron al colegio de San Pedro Nolasco, causando lástima ver trasladar las santas imágenes en hombros de los pobres religiosos. 
Este día se formó la Junta Militar y Fortificación de esta plaza compuesta de los individuos siguientes:
 -    El excelentísimo señor capitán general, presidente.
 -    El teniente general D. Antonio Cornel, vicepresidente. 
-    El excelentísimo señor marqués de Lazán como gobernador de la plaza. 
-    El brigadier Raimundo Andrés y el capitán D. José Butrón como inspector de infantería y caballería.
 -    Los coroneles D. José Mateo y D. José Obispo como mayores generales. 
-    El coronel D. Antonio Sangenís como comandante de artillería. 
-    D. Diego Badillos y D. Juan Miguel Serrano como auditores de guerra. 
-    El capitán D. José Pascual de Céspedes, fiscal militar. 
-    Los capitanes D. Joaquín García y D. Justo San Martín, secretarios".

jueves 9 de julio de 2009

Diario de Los Sitios - Zaragoza 9 de Julio 1808

"Este día estuvieron los enemigos muy quietos, no habiendo tirado más que los que tiran a la diana. 
Cerca de las 10 llegaron a Ejea 40 franceses que habiendo ido en busca de vacas a dicha villa los hicieron prisioneros, los cuales, unidos a los siete que se habían pasado, fueron conducidos al Castillo de Monzón. A las 2 de la tarde acometieron por las cuatro puertas: Sancho, Portillo, Carmen y Santa Engracia con mucho ardor y, habiéndose tocado la campana del reloj mayor y acudido los paisanos, se trabó en una acción que duró hasta las 7, no pudiendo lograr los enemigos sino herirnos algunos, y nosotros al desalojarlos de sus puntos, donde les matamos bastantes, y cogido muchas mochilas y armas, y el arrojarlos de las tapias del cementerio del Castillo las que echaron los paisanos a tierra a pesar de la artillería enemiga.
 Nuestro general acudió muy pronto apenas tocó el reloj mayor, y no desamparó sus tropas hasta el fin.
 A las 10 de la noche llegaron 900 hombres de infantería y alguna caballería de la que estaba en Calatayud con el señor D. Francisco Palafox, los que se alojaron en el Arrabal".

miércoles 8 de julio de 2009

Diario de Los Sitios - Zaragoza 8 de Julio 1808

"Siguieron los enemigos en la misma situación sin hacernos fuego en casi todo el día, pero a cosa de las 12 intentaron otra vez pasar el río por frente a San Lamberto, y aunque siete de ellos llegaron a verificarlo, fueron luego muertos por los nuestros que estaban al otro lado. Se pasaron a nuestro ejército un teniente coronel y un oficial quienes dijeron no tenían sino de 15 a 16 mil bombas y granadas, medio carro de pólvora, pero sí muchas balas de fusil y de cañón , y que la oficialidad estaba muy descontenta con el general Lefebvre, quien en el consejo de guerra que tuvieron para tratar de retirarse no quiso convenir en ello mientras no perdiese las dos terceras partes de sus tropas, a cuyos oficiales se les condujo al Castillo.
Este día salió un bando del señor Intendente en que mandaba que todo vecino si no era militar llevase las armas que tuviere a la casa de la ciudad para armar a la mucha tropa que se estaba esperando. Se formaron blindajes en las plazas y calles anchas para el resguardo de las gentes, y se colocaron cañones en algunos parajes nuevamente".

martes 7 de julio de 2009

Diario de Los Sitios - Zaragoza 7 de Julio 1808

"Por la mañana hubo una refriega furiosa con los franceses de Torrero en las inmediaciones del puente de San José, en la que matamos más de 40 hombres, no teniendo por nuestra parte mas que dos muertos y algunos heridos. Al medio día, habiendo intentado pasar el Ebro por el vado frente la puerta de Sancho se trabó un choque furioso con las tropas de dicha puerta y las que estaban en la otra orilla, que duró algunas horas, y aunque se hizo una defensa bárbara y se les mató mucha gente, entre ellos los que pasaban el Ebro en cueros, tuvimos no obstante cuatro muertos y catorce heridos de la compañía de Tauste, llevándose a casa del general los despojos de armas, gorras y vestidos de los franceses, y entre ellos de algunos oficiales, y además se pasaron algunos prisioneros que se condujeron a la cárcel. 
Este día nos tiraron, aunque pocas, algunas bombas y granadas pero sin causar daño mayor. Se reforzaron mucho las puertas y avanzadas y se recibieron noticias de la próxima llegada de nuestras tropas. Se trasladaron los 160 franceses avecindados de Zaragoza que estaban en el cuartel de Convalecientes a las salas de la Real Academia de San Luis y se prosiguió en rozar los olivares inmediatos a la ciudad por haberse situado el enemigo tan próximo a ella que ocupaba todas las torres que hay desde la Descartin hasta el convento de San José, especialmente la del canónigo Cuartero, junto al puente de la Huerba, la de la Estepa, donde tenían su batería, la de Pablo Aranda, la de D. Ignacio de Aso y siguientes hasta San José, teniendo su cuartel general en la de Sástago y la de la Vallabriga, cuyos terrenos salió a visitar nuestro general con sus edecanes, plana mayor de ingenieros y artillería para disponer lo correspondiente a nuestro resguardo".

lunes 6 de julio de 2009

Diario de Los Sitios - Zaragoza 6 de Julio 1808

"Los Voluntarios de Aragón con su comandante D. Bartolomé Cucalón salieron a la descubierta para inutilizar la batería de encima del Castillo, pero aunque les hicieron mucho daño, y les tiraron muchos cañonazos desde las baterías del Portillo y de los obuses y morteros de la Misericordia, no pudieron lograrlo por faltarles tropas a retaguardia para sostenerlos y haber acudido mucha caballería francesa, pero se les hizo retirar y que aquella noche no tirasen bomba ni granada alguna. Nuestro general, acompañado de sus edecanes y oficialidad pasó al otro lado del Ebro, a la parte que desahoga el Gállego a reconocer aquel paso, por cuanto la noche anterior intentaron vadearlo y pasarse a los lugares de Villamayor y Pastriz a ejecutar sus acostumbradas rapiñas, y para frustrarlas, mandó destacar una partida de Voluntarios con algunos paisanos, y de vuelta reconoció todas las puertas y trincheras. 
Esta mañana no nos hicieron fuego alguno por cuya causa se descansó de tanta fatiga y se prosiguió el desmonte de torres y olivares. Las religiosas Franciscas del convento de Altabás y las de Alagón, que estaban juntas, se pasaron al convento de San Lázaro, y las Carmelitas Descalzas a casa del conde de Sástago.
 
 ORDEN DE LA JUNTA SUPREMA
 
 El gobernador y capitán general de este ejército y reino, de acuerdo con la Junta Suprema de gobierno del mismo hace saber a todas las justicias que algunos soldados, tanto tropa veterana como paisanos alistados en los tercios, olvidados del juramento que presentaron de defender la justa causa de la religión, la patria y el rey, han abandonado laxamente sus banderas con frívolos y falaces pretextos, y para ocurrir a los graves daños que de esta deserción pudieran resultar a la salud pública, manda a todas las justicias del reino que detengan a todos los soldados y paisanos alistados que sin licencia o pasaporte firmado de S.E., o de algún individuo, o del secretario de la Junta, transite, o se cojan en algunos de los pueblos del reino, y que con las armas que se les ocupen los conduzcan inmediatamente y con toda la seguridad posible a esta capital bajo la inteligencia de que al paso que será premiado el celo y actividad de las mismas justicias, será castigada su omisión o malicia con las penas más rigurosas.
 Igualmente, teniendo noticia de que circulan algunas cartas de Madrid que pudieran poner en duda la fidelidad, celo e interés patriótico, tan recomendable de los generales y Juntas Supremas de las provincias que han tomado las armas contra la Francia, suponiendo maliciosamente que obran de acuerdo con aquel gobierno intruso, manda: 
Que si se ocupase algún papel relativo a este objeto u otro que pueda turbar la tranquilidad pública, el que lo tuviere sea juzgado inmediatamente, y que sufra la pena establecida para los cómplices de alta traición.
 Cuartel General de Zaragoza, 6 de julio de 1808. José Palafox y Melci.
 Por la Junta Suprema de gobierno. D. Liborio Miralles, Vicesecretario".

domingo 5 de julio de 2009

Diario de Los Sitios - Zaragoza 5 de Julio 1808

"Muy de mañana salieron nuestros Voluntarios a la descubierta por ambas baterías, logrando desbaratarlas y cogerles 29 prisioneros que condujeron en una cuerda a la ciudad, y presentados a S.E. mandó que con los traídos de Ejea se llevasen al castillo de Monzón como se verificó inmediatamente. Vinieron de la villa de Cantavieja y su baília 200 hombres escogidos que se destinaron al cuerpo de Voluntarios, y se tuvo noticia de oficio de que el señor D. Francisco Palafox estaba en Almonacid de la Sierra con bastantes tropas de línea y paisanos con el barón de Warsage, a quienes comunicó S.E. las órdenes correspondientes. Los enemigos se mantuvieron todo el día en las inmediaciones de la ciudad cuyas puertas se fortalecieron nuevamente con salchichones, ramales, fosos, y otros preparativos de defensa. Se colocaron algunos obuses y morteros con los que se tiraron bastantes bombas y granadas que les causaron bastante daño y se prosiguió el derribo de torres y olivares inmediatos al paseo de Santa Engracia y Torrero. Este día se tuvo la agradable noticia de la Paz con Inglaterra. Así mismo este día salió el siguiente papel de S.E.
 Zaragozanos. El día 1º de julio os hará inmortales en los fastos de vuestra historia, y de todas las naciones admirarán con envidia vuestro heroísmo. Cuando vuestros sensibles corazones lloraban con el más amargo dolor la lamentable catástrofe ocurrida en la funesta tarde del 27 de junio en que una considerable porción de vuestros valientes ciudadanos fue víctima horrorosa de la horrible explosión que causó el incendio de uno de los bien provistos almacenes de pólvora destinada para la defensa de la ciudad y, cuando consternados todos vosotros con los espantosos efectos de este imprevisto suceso, atendíais únicamente al socorro de los infelices que conservando su vida entre las ruinas imploraban el vuestro. Este lastimoso y terrible momento, fue el que aprovechó el cruel e inhumano enemigo que os rodea para conseguir su pérfido y desnaturalizado proyecto, confiado no tanto en sus propias fuerzas, cuanto en la desolación y críticas circunstancias en que os hallabais. Atacó en la mañana del 28 el punto interesante de Torrero y colocado en él no pensó sino en la ejecución de los horribles medios de aniquilaros y de reducir a cenizas vuestras casas y vuestro pueblo. Enfurecido al ver la energía, valor y constancia con que hacíais inútiles los repetidos ataques y con que burlabais sus astucias o, por mejor decir, irritados del heroísmo con que rechazabais las que se dicen invencibles columnas francesas hasta precipitarlas en la más vergonzosa fuga, hizo llover sobre vuestras cabezas y la de vuestras amadas familias un diluvio de bombas y granadas reales en el espacio de 27 horas, hasta 1.400 según lo partes dados por los vigías, pero sin más fruto que arruinar parte de algunos edificios, y de proporcionaros el inmortal laurel de vuestro inimitable heroísmo. Vosotros habéis sabido despreciar gravísimos riesgos con invencible constancia, y vuestro patriotismo ha llegado en esta ocasión a tan alto punto de valor que lejos de intimidaros la crueldad inaudita de vuestro enemigo, no se ha oído de vuestras bocas ni de las de vuestras mujeres, ni habéis permitido el triste consuelo, o el alivio, d pronunciar un ¡ay!. Los valerosos jefes y soldados toman parte a competencia en vuestros triunfos. Ellos se han paseado con tanto honor, entusiasmo y bizarría en el ataque que comenzó en aquella mañana y redobló el enemigo con la mayor actividad en la del siguiente, acometiendo vuestra ciudad por cinco puntos principales a un mismo tiempo, que se han hecho acreedores de vuestra admiración y a vuestro reconocimiento, habiendo rechazado al enemigo completamente en todos los puntos, y cubierto de cadáveres el campo en justo castigo de su osadía.
 Zaragozanos, habéis visto por experiencia que los esclavos del monstruo que ocupa el trono de Francia y que ha concebido el temerario y orgulloso proyecto de despojar de sus legítimos derechos a nuestro amado soberano son cobardes, que huyen de los que no les temen, y que solo son héroes cuando se ocupan en el robo y la rapiña. Vosotros peleáis por la justa causa, defendéis vuestra religión y vuestra patria y la de vuestro rey; seréis invencibles y triunfareis siempre de un enemigo que funda todo su derecho en la seducción, en la mentira y en el engaño.
 El cielo protege visiblemente vuestras operaciones. El Dios de los ejércitos pelea a vuestra frente, vuestra amantísima patrona ha fijado sus piadosísimos ojos sobre vosotros; vuestras esforzadas tropas solo aspiran al honor de dividir con vosotros la corona de laurel con el cielo ceñirá sus sienes en premio de sus brillantes acciones militares. Que pues debéis esperar con tan favorables auspicios el triunfo más completo sobre vuestros enemigos, la prosperidad y la deseada paz que disfrutareis llenos de gloria en el dulce seno de vuestras familias después de haber cumplido vuestros sagrados deberes en beneficio de la religión, del rey y de la patria.
 José de Palafox y Melci".